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Raquel Acosta: “Yo no busqué al jamón, él me encontró a mí”

Raquel, un placer que nos concedas esta entrevista. Cuéntanos, ¿cómo y cuándo descubriste que cortar jamón era tu pasión y que querías dedicar tu vida a ello?

Pues la verdad es que yo no busqué al jamón, él me encontró a mí. Sí que me gustaba la gastronomía y por ello decidí estudiar el grado medio de cocina. Después, me mudé a Salamanca, donde estuve trabajando como cocinera en algunas bodas hasta que un conocido, que era cortador de jamón, me dijo que dos amigos suyos buscaban una cortadora de jamón para su tienda. A pesar de que yo en ese momento no tenía ni idea de cortar jamón, decidí arriesgarme e ir a la entrevista. Debió gustarles mi entusiasmo por aprender el oficio, ya que me acabaron cogiendo. Me gustó mucho trabajar allí, descubrir casualmente el jamón, salir de la hostelería, tener una hora de salida del trabajo, etc. Allí aprendí durante casi cuatro años todo lo que sé hoy del jamón.

¿Cómo fueron tus inicios y cómo has logrado llegar donde estás hoy?

Después de estar trabajando casi cuatro años en Salamanca, unos meses en Madrid y un verano en Ibiza, decidí instalarme definitivamente en Madrid y hacerme autónoma. La verdad es que tengo que decir que todo me salió fatal. Los inicios fueron bastante complicados. De hecho, hasta llegué a odiar Madrid. Pero bueno, como yo digo “la suerte no viene, tú la creas”. Y en eso me empeñé, en buscarla y crearla. Al final todo fue mejor de lo que me esperaba. Empecé a coger clientes del boca a boca, me recomendaban, etc. y llegó un momento en el que vi que no daba abasto, que necesitaba ayuda. Empecé a tirar de compañeros cortadores autónomos para echarme una mano en los días en los que se me juntaban varios eventos, pero me encontraba con que el cliente me decía: “es que nosotros queríamos a una chica. Nos vendiste tus servicios y no has venido tú y ha venido un chico”. Así que creé mi propio equipo, en el que somos casi todo mujeres. No porque crea que somos mejores, sino porque es lo que demanda el cliente. Es la ley de la oferta y la demanda.

Ya que mencionas ese tema, queríamos preguntarte cómo es trabajar en un mundo donde las mujeres son una escasa minoría.

Pues como te comentaba, a mí me fue bastante bien. Ya no porque fuera mujer, sino porque era la novedad. Siempre digo que, aunque seamos una minoría, yo siempre tuve una aceptación muy buena, tanto por parte de mis compañeros hombres como por parte de los clientes. A ver, yo tampoco quería que se me contratase porque fuese una mujer, sino porque en los concursos me iba haciendo valer. Demostré que, a pesar de ser una mujer en un mundo de hombres, no tenía más facilidades que ellos.

Hemos comprobado que estás hecha toda una influencer en las redes sociales. ¿Cómo y cuánto han ayudado las redes sociales a tu carrera profesional?

Bueno, yo en vez de usar la palabra “influencer”, prefiero usar la palabra “jamfluencer” -dice entre risas-. Yo siempre digo que Instagram no me paga, pero que gracias a él he hecho muchísimos eventos. He tenido varias empresas de marketing que me han llevado la web, pero nunca les he dejado llevarme las redes sociales, porque creo que tengo un vínculo muy bonito con mis seguidores y quiero que siga siendo así. Además, es el motorcillo que me anima con mensajes preciosos que me llegan cada día.

Eres una de las profesoras de los cursos de corte de jamón de Educarne. ¿Cómo es transmitir y enseñar tu pasión a otras personas? ¿Crees que lo seguirás haciendo durante mucho tiempo?

Con Educarne llevo trabajando más de un año y hemos hecho varios cursos. Es la manera de que mucha gente que me escribe a través de las redes sociales para hacer un curso pueda hacerlo. Y, bueno, aunque poder enseñar mi profesión y pasión a otra gente es un auténtico placer, no puedo negar que ahora mismo me mantengo bastante ocupada. Para crecer uno siempre tiene que tener unos objetivos, y estos solo los puedes cumplir si delegas trabajo en un equipo. Así que, ahora, aparte de poder ser yo la que realiza los cursos de Educarne, también tengo a alguien para que pueda darlos. Ese alguien es mi mejor alumno, mi hermano.

Ahora que se va acercando la Navidad y un buen plato de jamón siempre está presente en la mesa, ¿qué jamón crees que no puede faltar en las charcuterías?

Pues la verdad es que hay muchos tipos de jamón. Una muy buena amiga mía, Miriam de Jamón Lovers, dice siempre que hay un jamón para cada paladar. Siempre trato de defender que no hay jamones malos, depende del bolsillo y del paladar de cada uno. Para esta Navidad, podemos tener un bolsillo muy bueno, pero gustarnos más el jamón serrano. No es solo cuestión de elegir el más caro.

Articulo publicado en la revista La Carne. Click aquí para suscribirte

Categorías: Emprendedores, Gastronomía, Noticias
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